Todo empieza, todo crece (o en este caso evoluciona) y todo acaba. Realmente, ¿qué es lo más bello de todo? Desde las ganas de ver crecer el recién nacido hasta que al final, se siente una felicidad cuando se entierra de forma gloriosa al caido. Menciono esta felicidad ya que la comparación la hago con el Mundial de F1.
Esta comparación es posible debido a que ahora mismo estamos al principio de todo, a semanas de que se apaguen los semáforos en Melbourne. Tengo muchas ganas de ver el verdadero potencial de los monoplazas. Tras mi visita al Circuit de Catalunya el pasado dia 18, puedo asegurar que Red Bull vuelve a estar un pasito pequeñito por delante de los demás. A medida que transcurran los días desde el comienzo del mundial, los equipos trabajarán el polvo que eran en pretemporada (o la arena si hacemos referencia al sandbagging - sacos de arena dentro de los monoplazas) para convertirse en sólidas piedras y machacar a toda teoría sobre el papel.
No niego que la comparación implica la fase final, la de la muerte. Bueno, ¿a quíen no le gusta ver un final tremendo cómo ha pasado en dos de los tres últimos años? Aún recuerdo la lluvia de Brasil y sobretodo las rabieta de alonsistas en Abu Dhabi. Recuerdo que sin el atrevimiento de los pilotos, no hubiéramos tenido ni llantos ni odio.
Sólo queda esperar, y definitivamente, esperar es lo que haré. The best is yet to come...
I love this game!
Esta comparación es posible debido a que ahora mismo estamos al principio de todo, a semanas de que se apaguen los semáforos en Melbourne. Tengo muchas ganas de ver el verdadero potencial de los monoplazas. Tras mi visita al Circuit de Catalunya el pasado dia 18, puedo asegurar que Red Bull vuelve a estar un pasito pequeñito por delante de los demás. A medida que transcurran los días desde el comienzo del mundial, los equipos trabajarán el polvo que eran en pretemporada (o la arena si hacemos referencia al sandbagging - sacos de arena dentro de los monoplazas) para convertirse en sólidas piedras y machacar a toda teoría sobre el papel.
No niego que la comparación implica la fase final, la de la muerte. Bueno, ¿a quíen no le gusta ver un final tremendo cómo ha pasado en dos de los tres últimos años? Aún recuerdo la lluvia de Brasil y sobretodo las rabieta de alonsistas en Abu Dhabi. Recuerdo que sin el atrevimiento de los pilotos, no hubiéramos tenido ni llantos ni odio.
Sólo queda esperar, y definitivamente, esperar es lo que haré. The best is yet to come...
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